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“SI ESTAMOS LOS 10 DÍAS ENCHUFADOS, DAMOS UN BATACAZO…”

 

A semanas del mundial, la USU entrevistó a Juan Malek, el DT de la selección OPEN que representará a Uruguay en el mundial ISA 50th Anniversary World Surfing Games en Punta Rocas, Perú. Con el tri campeonato nacional de longboard bajo sus pies, Malek estuvo en 7 mundiales de la ISA, se formó como juez, hizo cursos de la ISA como instructor de surf internacional y coach de equipos profesionales, y desde 2009, entrena a las selecciones Open y Junior del Uruguay.

Hace  ya un mes que comenzó a entrenar con los surfistas de la selección uruguaya integrada por Sebastián Olarte, los hermanos Santiago y Lucas Madrid, Delfina Morosini, Celia Barboza, Juan Pablo Fernández y Segundo Vargas. Con ellos, Malek focaliza el entrenamiento de aspectos técnico-tácticos adentro del agua: “Trabajo sobre objetivos específicos: tienen 10 minutos para hacerme tal maniobra, hecho de tal manera y con la tabla para afuera. Entran, cumplen el objetivo, salen, yo les pongo una nota y ellos mismos también se evalúan desde su perspectiva. Allá en Perú seguiremos con ejercicios técnico-tácticos ya en las olas de la propia competencia y ejercicios de flexibilidad”.

 

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Para Malek es clave que ellos se disciplinen a partir de misiones a la medida de cada uno y de la propia competencia. “Los mando con un objetivo, no surfear por surfear. O les digo: Ahora quiero que me hagan un combo de tres maniobras diferentes. Les mando hacer distintas misiones, porque allá en Perú determinada ola te va a pedir una cosa y otra ola, otra. Entonces, así estás acostumbrado a cumplir una tarea y surfear para un objetivo. Trato de que manejen bien el repertorio de maniobras. Y les digo cómo las quiero o me gustan. He estado en varios mundiales de la ISA y sé qué vale y qué no, qué paga y qué no”.

A su vez, “en base a lo que he aprendido, les planteo ejercicios para entrenar, por ejemplo, aéreos y sus aterrizajes, los agarres en las tablas. O por ejemplo, la marcación, que no te dejan tomar la ola o te la caguen, eso es anti-surf, anti deporte; pero allá en el mundial quizá te lo hagan. Entonces yo lo entreno. Les enseño cómo desmarcarse. Los pongo en diferentes situaciones de juego, simulaciones de qué podría pasar, cosa de que si pasa eso en el mundial, ellos sepan cómo reaccionar. Sabrán cómo desmarcarse de dos brasileños. Para que sepan cómo escaparse si te vienen a marcar, en vez de ofuscarte o calentarte”.

Otro pilar fundamental de su entrenamiento es el video análisis, que permite que “ellos se vean. Yo también soy surfista y muchas veces pensás que hiciste tremenda maniobra y después lo ves y fue un pedito de vieja. Entonces con el video análisis, que empecé a usarlo desde hace años, filmamos las baterías y en las charlas lo hablamos. Allá en Perú, todos los días vamos a estar mirando video análisis de entrenamientos y competición”.

 

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Uno de los retos para Malek lo da la circunstancia de tener que coordinar y entrenar un equipo un mes y medio antes de la competencia, un período escueto “pero donde, al menos, sí puedo armar un grupo, tratar de trabajar las debilidades, lo que es la parte competitiva, los objetivos, o practicar ejercicios que invento y tomo de otros deportes. Ejemplo: ‘El espejo’. Entra al agua Sebastián “Patan” Olarte para hacer su maniobra más característica y que los demás no tengan. Después van los demás al agua a tratar de simular la maniobra del “Patan”. El que lo hace, cumple el objetivo. El que no, paga una prenda de 50 abdominales. Entonces, así, empujás y ayudás a que el resto practiquen maniobras. O mando a Santiago Madrid, que es un power surf total y va a tirar un curvón con aguazo hasta el cielo. Y eso mismo tendrán que hacer los otros y exigirse en lo que es el power surf. Trato de hacerles ejercicios que sean motivadores”.

La motivación, necesariamente, forma parte del entrenamiento y de las tareas de Malek: “Les hago cabeza a los chicos y se los comparo con el Mundial de Sudáfrica 2010. Llegamos por la puerta de atrás, el equipo se concentró 30 días, estuvo unido y moralmente ganamos el mundial. Éramos unos muertos, volvimos a creer en nosotros mismos, nos levantamos. Soy del 79’, vi todas las frustraciones de Uruguay. Y escuchaba a mi abuelo hablar del 50’…”.

Más importante que resultados y victorias, Malek hace hincapié e incluso exige que cada uno de los integrantes de la selección OPEN uruguaya demuestren el surfing que hacen acá: “Hemos ido a mundiales donde hemos perdido y con nuestros surfistas surfeando la mitad de lo que surfean acá. Quiero que los chicos, si pierden, pierdan surfeando lo que ellos saben. Si el otro les ganó surfeando en buena fe, mejor, está bárbaro, perdiste bien. Pero si no diste ni la mitad, te dedicaste a marcar o preocuparte del otro, ahí no. Es un momento, donde hay que estar enfocadísimos, unidos y concentrados. Si estamos los 10 días enchufados, damos un batacazo. Muchas veces se dice: Esto fue suerte. Siempre digo que hay que minimizar la suerte en contra y maximizar la suerte a favor. Muchos se ampararan en la ola: El loco tuvo suerte y ligó la ola buena. Este deporte da para ese margen. ¿Pero qué, Kelly Slater es 11º veces campeón del mundo por suerte? No. Por eso que sepan que los errores se pagan caros. La suerte, a veces, es el que no comete errores”.

Durante la reunión entre surfistas y cuerpo técnico realizada hace pocas semanas, Malek insistió, frente a los ojos de cada uno, sobre la necesidad de la unión y de mantener actitudes de compañerismo: “Aunque uno pierda, seguir juntos para el que siga adelante. Eso es fundamental. Y saber que estamos representando a la Celeste, lo más glorioso. Para el surfista es difícil, porque en general es individualista. Pero en este mundial donde representamos a Uruguay es muy emotivo. La frustración puede ser grande. Llega un momento en donde si la mitad queda fuera es fácil que se desvirtúe todo. Por eso yo jodo mucho con que esos días hay que estar concentrados al mango y con los compañeros, pase lo que pase.”

A Malek, la oportunidad de participar en un mundial como competidor le llegó a los 30 años. “Por eso me lo tomo muy en serio. A mí la USU me citó a los 29 para ser preparador físico y a los 30 clasifiqué para el siguiente mundial, en Perú. Yo no lo podía creer, era el sueño de mi vida, representar al Uruguay. Y con 30 años, ya pensaba que nunca en mi vida. Y fue tanto el querer, que fui el destaque del equipo, pasé tres heats. En 2010, al mismo lugar que vamos ahora: Punta Rocas. Yo iba diciendo que al argentino le iba a ganar. El campeón latinoamericano de longboard. Todos me decían: Mirá que es el campeón, anda muy bien… Me tocó dos veces contra él y le gané las dos veces. Sólo yo me la creí. Yo no estaba a su nivel, pero eran tantas las ganas y la emoción, que fui, puse lo que había que poner y ta. Quedé 15, entre 60 competidores. Y en ranking, el último nombre era el mío. Y terminé mezclado allá arriba con los gringos, australianos y sudafricanos. Para mí fue monstruoso. Cumplí eso de darle a Uruguay algo. Puse mi granito de arena. Entonces trato de contagiar esto, que sepan que esto es un mundial. Una oportunidad, que ¿cuánta gente sueña con esto? Y allá, aparte, lo que aprendés. Un montón…”.