1111

 

HE’E NALU: SER O NO SER

En este capítulo, no estudiaremos a Shakespeare, aunque el dilema continúe vigente, sino la evolución del he’e nalu a nuestros días pos-modernos y plantearnos algunas inquietudes que creo urgentes y puntuales.  El análisis tendrá como marco teórico los geno-tropismos vitales de la especie, nuestra gregariedad posmoderna según los sociólogos Michael Foucault y Pierre Bourdieu, la naturaleza del juego y sus posibilidades emancipatorias y la tendencia alienante que le impone un sistema neo-capitalista a nuestro querido juego acuático.  Durante las charlas, es posible interactuar y aprender de las diferentes posturas que con respecto al tema tienen los demás surfistas.  Quizás deberíamos facilitar, en un futuro cercano, foros de discusión e intercambio de ideas a lo largo de la costa. Percibo que entre la generalidad de los surfistas, no existe inquietud acerca del rol que el he’e nalu está tomando a nivel global y local.  Existen reales amenazas a su futuro y a la oportunidad de que actúe favorablemente para el bien colectivo.  Nuestra indiferencia o atención actual determinará su carácter y consecuencias en las generaciones venideras.

Nuestros motores internos. 

Al nacer, compartimos con las demás especies de la biósfera dos potencialidades: energía y tiempo.  Entre esas dos variables se desarrollarán todas nuestras vocaciones y acciones, en un constante intercambio con un entorno diverso, dinámico y cambiante. Existen cuatro impulsos o tropismos predominantes y subordinados a la consigna suprema de la perpetuación de la especie: supervivencia, gregariedad, líbido y ludismo.

Estas fuerzas, instintos o agones (como las llamaban los griegos) son constitutivos de la hélice cromosómica que determina nuestra individualidad y es recibida de la milenaria cadena de historia homínida.  En ellas se muestran todos los biotipos, tendencias, inclinaciones, vocaciones e impulsos que como “cuerpo histórico” (Bourdieu) heredamos de nuestros ancestros.  Cada etnia y cultura muestra la rica diversidad genética fabricada entre el incesante intercambio del biotipo y su medio ambiente a lo largo del tiempo.

 

1

 

Estas fuerzas son sinérgicas (actúan asociando sus potenciales) e interdependientes.  El cuadro muestra una situación ideal de equilibrio primigenio, mientras que la realidad actual es caótica y desequilibrada.

Abraham Maslow, sicólogo humanista, explicaba en su Pirámide de Jerarquías de Necesidades, que mientras que el ser humano no tenga satisfechas las necesidades básicas de supervivencia situadas en la base, no podría ascender a estados superiores de vivencia y satisfacción. Un ser sufriendo hambre, dolor,  deprivación, sed y desprotección difícilmente pueda desear escuchar música clásica o surfar.  Su prioridad será beber, comer y refugiarse.

 

2

 

Como viéramos en la sinergia de los tropismos, lo lúdico, el juego, es esencial en nuestras vidas por su acción regeneradora tanto en el aspecto fisiológico como emocional. Nuestra especie llegó a su desarrollo actual debido a que tuvo los espacios recuperativos armonizados con los demás tropismos.  Los niños son un ejemplo perfecto de este fenómeno. Diferentes teorías explican lo vital, la esencialidad del juego como espacio-tiempo-energía dedicada a la libertad, creatividad, recreación, descanso, relajación, restitución y disfrute del ahora. Imposible llegar armónicamente, a los estadios superiores de existencia, sin jugar.

 

¿PORQUÉ EL JUEGO ES UNA EXPRESIÓN EMANCIPADORA?

  • ES VOLUNTARIO. EL JUEGO ES EN SU ESENCIA MÁS PURA, UN ACTO VOLITIVO.
  • ES INCONDICIONAL. CREA SU PROPIA SIGNIFICACIÓN SIN OBLIGACIONES FORÁNEAS.
  • ES IMPRODUCTIVO.  “NO CREA NINGUNA RIQUEZA U OBRA, POR ESO SE DIFERENCIA DEL ARTE Y TRABAJO”  ROGER CALLOIS.
  • ES AUTOTÉLICO.  SU PRÁCTICA CONTIENE SU PROPIA GRATIFICACIÓN, ES AUTOFELICITANTE.

 

Si estudiamos el pasado veremos que las asociaciones humanas dieron al juego diferentes valores y significados. Rituales fúnebres, de fertilidad, de clase, de categoría, religioso y hasta sacrificiatorios. Siempre fueron parte constitutiva de las culturas, debido a este carácter “sagrado”, cuasi místico que comunicaban al espíritu, a diferencia de las “obligaciones” relacionadas a la supervivencia.  Hoy las neurociencias explican en detalle, la función del sistema endócrino-hormonal  y su positiva influencia en nuestros estados sico-emocionales durante y después del juego.  El auténtico surfista puede testificar fehacientemente de los sentimientos emergentes antes, durante y después de un buen día de olas.

Surge la pregunta:

¿si el tropismo lúdico es tan vital para una existencia feliz, como es que fue y es postergado, desplazado y omitido por los Estados Modernos y Pos-modernos en sus políticas sociales, sanitarias y educativas?

Al respecto, las teorías propuestas al respecto por Foucault y Bourdieu son esclarecedoras.

MICHAEL FOUCAULT:

EL CUERPO “COSIFICADO” (biopower). LOS INDIVIDUOS ESTÁN BAJO CONSTANTE VIGILANCIA Y REGULACIÓN EN FORMAS…SUTILES Y POR LO TANTO…INVISIBLES, LLEVÁNDOLOS A LA NORMATIZACIÓN Y ACEPTACIÓN DE DICHOS SISTEMAS (ESTADOS POLÍTICOS)”.

Michel Foucault :  Cuerpos “dóciles”.   Pero el cuerpo está también directamente inmerso en un campo político; las relaciones de poder operan sobre él una presa inmediata; lo cercan, lo marcan, lo doman, lo someten a suplicio, lo fuerzan a unos trabajos, lo obligan a unas ceremonias, exigen de él unos signos”

La estrecha visión “embudo” del hombre productivo implantada desde la Revolución Industrial, no es casual, sino que, desde una óptica foucaultiana, fue planeada por las políticas dominantes para sostener su ideología o privilegios.  Es así que el ser humano, su cuerpo, es concebido como un objeto más de la cadena productiva y educado a aceptarla como “natural”.  El cuerpo es entonces  moldeado y adiestrado desde temprana edad para un funcionamiento adaptado y eficiente a los propósitos económicos consignados por el Estado.  En un transcurrir histórico, este fenómeno en general es percibido y entendido por los individuos, como “normal”.  Diría Foucault, el cuerpo es “normatizado” y posteriormente homologado, “legitimizado”, por los organismos civiles.

Por ser la improductividad, uno de los elementos constitutivos  dominantes de la expresión lúdica, la separa totalmente de cualquier intención retributiva o propósito socio-económico y otorga la oportunidad, el espacio-tiempo de percibir,  desde su posición neutral, aparatada absolutamente de intenciones materialistas foráneas, una visión diferente de la vida. Esclarecedora.

Es en este lugar, exclusivamente remitido al disfrute de la vivencia lúdica, donde emerge la imaginación, la creatividad, la emoción, la alegría, la distensión, la ocupación, la entrega, el descubrir, la contemplación.  Diría Schiller que, “el hombre es solamente hombre cuando juega”.  El ser humano se desnuda en el juego y encuentra total vigencia a su existencia.

El término peyorativo con que las sociedades modernas calificaron al “ocio”, es un ejemplo de estigmatización proveniente y conveniente a las estructuras materialistas.  “Ocioso” es aquel, que no tiene al trabajo como propósito central y único en su vida. Sinónimos comunes son inactivo, parado, desocupado, indolente, infructuoso, estéril, holgazán, vago. Sin embargo, etimológicamente, ocio proviene del latín, otium, libre de, libre;  y otiosus, de su tiempo libre, libre.  Sería muy incoherente aplicar los sinónimos vistos a un niño jugando o al espacio de ocio ocupado por un adulto. Es más, podríamos proponer los antónimos como características de la conducta lúdica de cualquier especie. El jugador es hiperactivo, enérgico, pleno, creativo, vigoroso, serio, concentrado e incansable.

 

3

 

Pierre Bourdieu fue un filósofo francés con vasta experiencia de campo en la etnia argelina cabilla y el sistema educativo francés  con profundas repercusiones sociológicas, antropológicas y etnológicas.

La condición gregaria del humano moderno  se divide en campos de acción (clan, ciudad, nación, etc.) donde los agentes (individuos e instituciones) disputan entre sí capitales simbólicos (posiciones, territorios, dinero, prestigio, etc.). Dicha tensión genera en la cultura habitus o sea creencias, costumbres, valores y comportamientos que se reproducen generacionalmente y se naturalizan con el tiempo.  Los habitus se perpetúan no solo explícitamente sino también por la violencia simbólica, es decir, los agentes de poder recurren a estrategias implícitas, subyacentes, escondidas, invisibles y solapadas para naturalizar las tradiciones y mantener el control. Tanto Foucault como Bourdieu coincidían en que esta violencia era mantenida tanto consciente como inconscientemente por los agentes subordinados, en sus conductas y pensamientos. También reconocían la capacidad en éstos de resistir y modificar los habitus dominantes.

Los habitus tienen un impacto directo en los cuerpos de los agentes también definido como incorporación o hexis.

HEXIS CORPORAL: LA FORMA DE LLEVAR EL CUERPO…DE MOVERSE…CAMINAR, GESTICULAR Y PERCIBIR EL CUERPO…LOS HECHOS SE EXPRESAN POR EL CUERPO: ABUNDANCIA, PRIVACIÓN, PEREZA, MIRAR, LA POSTURA, NO SON INNATAS, SINO CONSTRUÍDAS SOCIALMENTE. LA SOCIEDAD Y LA EDUCACIÓN TERMINAN POR IMPONER UNA IMAGEN DE “CUERPO LEGÍTIMO” (HEXIS).  

“Un cuerpo es dócil cuando puede ser sometido, usado, transformado”, (cosificado, tratado como “cosa”).

 

ARQUETIPOS CORPORALES.

 

4

 

El he’e nalu: ¿es agente “cosificador” o agente emancipador?

El he’e nalu, como otras expresiones lúdicas, sufrió la transformación de su esencia original a través de varios procesos (habitus) de reproducción cultural, naturalización y “regulación civilizatoria” de los poderes colonizadores.

 

5

del juego polinésico,

6

a la “naturalización” clasista,

7

a la “demonización” religiosa,

8

a la “restauración” caucásica,

9

a la “resistencia” waterman,

10

al impacto tecnológico,

11

al “arquetipo” californiano,

12

a su “industrialización”,

13

a su “diversificación”,

14

a su “profesión”,

15

a su “corporización”

LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL “COSIFICÓ” AL HE’E NALU, INTEGRANDO SU ESENCIA Y VALORES AUTÓCTONOS, A LA RUEDA CAPITALISTA DE PRODUCCIÓN-CONSUMO.

“COSIFICA” TAMBIÉN ASÍ,  LOS CUERPOS DE LOS SURFISTAS:

  • “NATURALIZANDO” UN ESTEREOTIPO MODAL.
  • “SOMETIENDO” SU INTEGRACIÓN A LOS CÓDIGOS DEPORTIVOS VIGENTES, ESPEJOS DEL SISTEMA POLÍTICO VIGENTE (EJ: SURFING “OLÍMPICO”).
  • “ECONOMIZANDO” EL CUERPO, COMO OBJETO DE CONSUMO.
  • “LEGITIMIZANDO” LOS HABITUS URBANOS SOBRE LOS DE LA NATURALEZA (LOCALISMO, BULLYING).
  • DESCALIFICANDO AL JUEGO Y SU PODER EMANCIPADOR,
  • COMERCIALIZANDO” SU PRÁCTICA.
  • REDUCIENDO Y “NATURALIZANDO”  SUS VALORES ATLÉTICOS.