EL SURF: UN TRANSPORTE A LO LARGO DE LA VIDA

Entrevista de nuestro corresponsal de la USU con Francisco “Kiko” Campos, surfista gallego de 38 años y más de 20 de surfing. Siempre se sintió llamado por el mar, desde que de niño pescaba con su abuelo. Nada, hizo carving, longboard y buceo. Es responsable de surfmarket, sitio para encontrar materiales de surf de segunda mano en toda España y de Surfgz, web de referencia en Galicia, que montó hace ya 6 años.

Respeta a quienes compiten e incluso admira a varios surfistas profesionales mundialmente consagrados, pero conserva una visión crítica sobre algunos supuestos y realidades del mundo del surf, no creé en las competencias, ni en hacerlo para ganar o ser mejor que otro. Lo vive como “algo personal”, relacionado con la Naturaleza; un modo de entender la vida “como un ermitaño, un anacoreta, un montañero”. Porque, tal como dice, en el surf no todo es guay y “el mejor surfista puede ser el más insatisfecho”.

 

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Nació y vive en Vigo,  Galicia, España. Estar tan cerca de la costa despertó ya desde temprano su pasión marina.  “Siempre sentí la llamada del mar. De niño pescábamos mucho con mi abuelo, con caña, desde caballa, camarones, nécoras, cangrejos. Y me encantaban los documentales de Jaques-Yves Cousteau”, recuerda Francisco Campos, alias “Kiko”, surfista gallego nacido el 1 de octubre de 1975.

También hizo varios años de snorkeling, hasta que tuvo la oportunidad de ir más lejos, hacia lo hondo del océano. “Hace cuatro años, en Lanzarote, hice unos cuantos cursos de buzo. ¡Y, hombre! A la gente que le gusta el mar, bajar 10-12 metros y ver su profundidad y los animales, los peces, la vida allí, es… Lo recomiendo a todo el mundo. Una vez llegué a bajar 42 metros con unos compañeros, que descendieron a 70. Notas las sensaciones del nitrógeno, parecido a cuando tomas alcohol. Te da un poco de euforia, felicidad”.

 

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Hace 21 años que empezó a surfear. “A un amigo le dejaron dos tablas en el depósito su casa, unos chavales que marchaban de viaje, entonces nos juntamos unos 10 amigos, las llevamos a la playa y comenzamos todos, así, con dos tablas. Sin neoprenos, ni inventos, nada. Fue el primer verano, en Prado y en Acalá. Tenía 18 años”.

El surf ayudó a centrarlo en un período jodido de su vida. Un amigo suyo murió en un accidente, “me puse muy triste, dejé de salir y me centré en el surf, que fue como una especie de terapia”. Desde ahí, se tira entre tres y cuatro veces por semana, cada vez que puede. O de pronto cinco o seis días seguidos, descansa dos y así sucesivamente.

“Siempre con la tabla, siempre que había olas en la zona donde vivía. Comencé, además, a ir a Portugal, que para la gente de Vigo está muy cerca. Desde el principio me enganchó. Fueron dejando todos mis amigos y quedamos sólo dos de los inicios. Y ahora, gracias a mi vida, puedo surfear todos los días. Siempre busco la ola”.

 

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Además de surfear y bucear, patina, hace longboard y carving. “Pero el deporte que más ayuda y complementa al surf es la natación. Es lo más importante. Cualquier persona que sepa nadar y patine un poco, tiene el 60 % hecho. Porque si sabes nadar, ya estás en forma y con la mitad aprendido. Nadar es buenísimo; si puedes nadar 1000-2000-3000 metros sin problema, seguidos, estás en muy buenas condiciones. Aparte, nadie se lesiona nadando. Todo el mundo puede nadar, niños o mayores. Si alguien quiere empezar o aprender a surfear: empieza a nadar”, aconseja “Kiko”, mientras pega la vuelta en su camioneta desde Santa María de Oia, donde esta tarde se tiró otra vez a hacer paddle surf.

La tabla y el mar son sus aliados, pero su laburo o “curro”, como se dice acá, es una empresa de diseño y mantenimiento web, además de ser responsable de dos portales relacionados al surf. Hace 6 años que creó y actualiza Surfgz.com, web con información de referencia en Galicia, para enterarse todo “a nivel de baños, olas, sesiones libres, campeonatos en Galicia, eventos de surf libre, recogidas de basura en las playas, denuncias de la gente por agresiones al medio ambiente; alguna noticia internacional, resultados de  Goni Zubizarreta, que es el mejor surfista gallego en competencia; nuevos clubes y escuelas, o noticias de la Federación Gallega”.

Y hace ya 4 años que mantiene Surfmarket.org, sitio que usa toda España y donde pueden encontrarse todo tipo de materiales de segunda mano; “hay unos 2000 anuncios publicados, la gente compra y vende tablas, neoprenos, tablas de windsurf, de kite, patines, snowboarding, elementos de surfing. Tiene miles de visitas todos los días. Directorio de olas, videos, unos 3000 usuarios registrados, 40.000 visitas y 200.000 páginas visitadas al mes”.

Las olas que más le gusta surfear son las de por lo menos dos metros, pero que tengan “mucha masa de agua; ponerme de pie y ver mucha ola por delante, con alguna parte tubera, que tenga distintas secciones. Mi ola preferida es en el islote de Lobos de Fuerteventura, una derecha de kilómetro de longitud, con tres secciones y tubos, muy larga y rápida. O la derecha de la Santa de Lanzarote, entre otras olas canarias”.

 

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De Galicia, “Kiko” recomienda ir a surfear a Pantín, Soesto, Neminia; en A Costa da Morte, Malpica, Razo en Carvallo; Patos en invierno, en Nigrán, donde “lo mejor es venir a partir de octubre a marzo, abril incluso, cuando hay marea alta, viento sur, suroeste, sudeste; hay buenos tubos, fondo de roca, pico, buenas olas. También Montalvo en Pontevedra, Foz o la zona de Lugo, donde hay alguna XXL.

Y especialmente, invita a conocer un tramo de 50 kilómetros de costa que hay en Galicia, “que tienen unas bombas impresionantes, 8-10-12 metros, olas de fondo de roca y que rompen sobre una roca enorme de granito; son slabs bastante importantes, olas muy técnicas, medio mutantes; hay que saber, estar en muy buena forma para poder entrar y tener la cabeza muy en su sitio, mucha capacidad pulmonar y nadar muchísimo. Esas olas se llaman F3 o “La salvaje” y por ahí también está la izquierda de Santa María de Oia”.

Después, cerca, está Portugal, “donde cada 50 kilómetros tienes una ola buenísima; dependiendo cómo estén los fondos, pero desde el norte al sur, si las condiciones son buenas, puedes tener baños increíbles. Supertubos, Moledo, Ancora, Viana do Castelo, Portugal es un muy buen destino; sobre todo el norte, el sur ya está muy masificado. O Ericeira. Hay todo tipo de olas, desde reef a playas de arena”. Otros destinos donde debería ir cualquier surfista y que él pudo conocer: Bali, Indonesia, Francia, el Cantábrico, País Vasco, Asturias e Irlanda.

 

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Según “Kiko”, un problema propio a España es que se trata de “un país complejo, donde mucha gente no se siente a gusto con la bandera ni con lo que representan. No es un país como puede ser Uruguay, Argentina o Brasil, donde todo el mundo se siente del mismo país. La gente del Cantábrico, por ejemplo los vascos, no van a competir en un circuito español; los gallegos no se sienten muy identificados; los cántabros, del todo, tampoco y a los catalanes tampoco les quita el sueño participar en un circuito español”.

En ese sentido, mismo “los canarios están reconocidos como tales en la Federación Internacional, compiten con sus siglas, FCS (Federación Canaria de Surf), los cantábricos bajo la Federación Cántabra de Surf y los vascos también tienen su propia federación”, si bien “es cierto, también, que a Aritz Aranburu le han puesto en mundiales la bandera de España detrás, pero hasta el año pasado, salía como vasc country, porque es vasco y además, la Federación Vasca es mucho más antigua que la española”.

Con todo, advierte que por estos lados no se dan esos habituales e ilógicos roces que por momentos se dan entre surfistas locales y/o extranjeros: “En Portugal son como hermanos, en Asturias como primos y en Cantabria como amigos; en el País Vasco ya hay mucha masificación y viven tensos”. Es que en Galicia “tenemos 1000 kilómetros de costa y 1000 playas; estamos más relajados, no nos cuesta recibir gente de fuera y nos gusta ver caras nuevas. No hay problema de localismo”.

 

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De su país, para “Kiko” los mejores surfistas son Aranburu, “un buen tío, con muy buen surfing y a quien llegué a conocer, de hablar alguna vez en Lazarote; de España los canarios son muy buenos y otros nombres: Jonathan Gonzalez o Goni Zubizarreta. Quizá sean los tres mejores”. Mientras que del mundo, “me gusta Gabriel Medina, John John Florence, ¿y a quién no le gusta Kelly Slater cómo surfea? O Rob Machado. Y Tom Curren, me gusta un surfing así, más clásico”.

En su opinión, el principal debe que tiene Galicia es que “faltan muchas generaciones de surfistas, que los niños nazcan en familias surferas como Hawái, o Canarias. Que tu padre haga surf, que tu abuelo  haga surf, que ya nazcas en la playa, que patines desde pequeño. Y aún así, de uno de cada 10.000 saldrá uno que tenga posibilidades a nivel competitivo. Es muy difícil”.

Estas circunstancias y el hecho de que haya empezado a surfear relativamente tarde, no son las únicas razones por las cuales nunca le interesó ingresar en el círculo de las competencias. Tiene que ver, sobre todo, con un modo de vivir el surf y una postura desarrollada en función de eso:

“No creo mucho en los entrenamientos, en adiestrar para surfear mejor; no creo en ese surf. El surf es algo personal, como correr o nadar. No es para ganar nada. Surfeas, nadas, escalas, porque te gusta, no por ser el mejor. El surf no es ganar campeonatos, incluso no es un deporte, estoy convencido. Es una forma de vida, pegada a la Naturaleza. Una forma de entender la vida, como un ermitaño, como un anacoreta, como un montañero, parecido a la persona que vive con sus ovejas. Es algo natural, no es competición, maniobras ni medirse, ni eso de ‘tu nivel’. El mejor surfista puede ser un insatisfecho. Y una persona que lleve poco tiempo surfeando, puede vivirlo como nadie. La ASP (Association of Surfing Professionals), los mundiales o circuitos, respeto todo eso, pero en mi caso, no creo en ese tipo de surf”.

Por eso, para él, el surf son “esas horas en que te olvidas de tu vida, de tus problemas. Te limpia. A mí el surf me abrió algo dentro. La vida es un viaje y el surf es una forma de transporte a lo largo de la vida. La pena es que mucha gente lo ve como algo guay que se hace para ser más cool, pero realmente no tiene nada que ver. En Galicia los inviernos son muy duros, fríos; esto no es Hawái, y no se hace surf para ser más guay, se hace porque te gusta”.

 

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En la actualidad, “hay un boom explosivo del surf. Está en los mass media, en la publicidad: Cómprate una lavadora y un chico con una tabla de surf; házte un seguro de vida y un chico con una tabla de surf. Hasta en la sopa. Entonces supongo que estamos en un punto alto, dentro de 10 años bajará, volverá a subir”, pero no sólo eso cambió.

“Ya no es como antes, que podías llegar a una playa y estar 15 días acampando, solo con amigos. Ahora llegas y hay 10.000 autocaravanas, 8000 chavales, 3 escuelas; se ha perdido la idea de que estabas tú solo y eras una especie de aventurero, descubridor, que llegabas a playas donde nunca se había surfeado en Galicia. Aún las hay, pero menos. Eran sitios salvajes, ahora muchos lados están llenos de chiringuitos y son como parques temáticos”.