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DEJAR DE SER UNO PARA SER TODOS LOS URUGUAYOS

 

La modestia de los grandes hace que las reverencias sean al revés. Para la selección OPEN que representará a Uruguay en el mundial de la ISA en Perú será todo un privilegio contar con el profesor Ariel González como jefe de la delegación, pero también para él:

“Antes que nada, para mí es un honor que la USU me haya designado en esta función como director de la delegación, en un evento de 50 años de los mundiales de la ISA. No estuve en el primero, en el 64, en Mali, Australia, pero estuve en el 68 hasta el 70. Punta Rocas es un lugar emblemático en Sudamérica”.

Su función será “dar un ejemplo personal, de conducta y de liderazgo al resto. Un director implica ser modelo; sea en puntualidad, vestimenta, comportamiento, lenguaje o relacionamiento con los demás directores de delegaciones”, dice Ariel, referente y uno de los pioneros del surf uruguayo, aunque prefiere bajar la solemnidad de su rol y por las dudas, aclara: “Pero el director es un ser humano como los demás, con un poco más de experiencia y edad, que eso cuenta. Pero sos un integrante más del grupo, con la función de tener un poder aglutinante, que trata de juntar y hacer un grupo sólido a la hora de competir”.

Con una claridad absoluta, despejada por años de experiencia, Ariel explica exactamente qué significa representar a la Celeste en un mundial: “Cuando uno sale a representar a un país, y pese a que el surf es un deporte individual, ya se deja de ser uno; ya no sos Ariel González o Pedro, sos un uruguayo. Porque estás vestido de celeste y se está representando valores del carnicero, del panadero, del guarda, de tus padres, vecinos y todos los uruguayos. En ese sentido, el director tiene que hacer entender al grupo esa representación”.

Luego de uno de los entrenamiento realizados en la playa El Emir, en Punta del Este, Ariel convocó a una reunión entre los surfistas de la delegación y el cuerpo técnico, con la intención de fijar, entre todos, criterios de comportamiento para dentro y fuera del agua: “No creo en las disciplinas verticales, lo que el director dice qué hacer, sino que cada uno aporte. La participación es clave en la estructuración de políticas grupales. Que cada integrante tenga intervención en la formación de criterios: qué haremos, cómo nos vestiremos, el tema de la puntualidad, la conducta de hábitos personales. Mostrar una cohesión como grupo, pero con pautas hechas entre todos. Porque somos 10 personas pensantes y adultas.”

Ariel lamentó que el campeón del ALAS 2012, Luisma Iturria, no pueda participar del mundial tras sufrir una lesión: “Es una baja fundamental. Le deseamos la mejor de la suerte en su recuperación. Todos los deportistas de élite pagan un precio cuando se le da mucho palo al cuerpo. Pero tenemos un equipo en que casi todos cuentan con experiencia en mundiales y han ido a entrenar al exterior, estamos hablando de gente que sabe enfrentar la situación de estrés y tensión de competencia. A nivel masculino y femenino, tenemos potencial”.

Tras ser consultado por cuál considera que es la principal diferencia entre las competencias de antes y ahora, el profesor Ariel González remarca que “hay una diferencia tecnológica, antes no había cuerdita, el equipo era más pesado, rústico, artesanal, entonces era más a pulmón. La tecnología ha facilitado la competencia. En cuanto a los criterios era afinado, ahora se está buscando un surfing más aéreo, acrobático, explosivo. Y la propia liviandad de la tabla, por ejemplo, facilita eso. Antes los recorridos eran más lentos, más operativos en cuanto a lo pesado; una ola grande había que mantenerse en la ola, como no había cuerdita era más conservador el surfing, ahora se arriesga mucho más, lo que le da color al surf actual”.

Pero para Ariel, al surfing aún le falta agregarle la dimensión atlética: “En todos los deportes hay ciertas capacidades físicas: en el levantamiento de pesas, la potencia; el maratonista, la resistencia; el basquetbolista, la resistencia en anaeróbica. En el surfing se está dando que, al ser un deporte abierto, como el patín artístico, donde no tenés criterios fijos, o líneas que demarquen una cancha, o un arco donde entra la pelota, donde los scores son fijos, un gol es un gol; eso hace que siempre haya un componente subjetivo, abstracto. ¿Qué tal fue el aéreo que metió….? Y ahí cada uno tiene su criterio. Algunos pagan más la altura, otros la plasticidad, o cómo lo cayó. Por eso se llaman deportes abiertos, es muy difícil tener criterios objetivos. De ahí que considero que el aporte que necesita el surf a efectos de los puntajes, es pagar por ejemplo la resistencia que tiene el surfista, quizá con un mínimo de olas. Porque si no, estamos entrando en una especie de gimnasia artística acuática y no surfing. En todo deporte hay un eje central, un propósito, que hay que cumplir. En fútbol meter la pelota. Luego hay técnicas y capacidades complementarias. En fútbol, la recepción con todas las partes del cuerpo permitidas, cabecear, marcar, desmarcarse, defender, atacar, correr, saltar. En el surfing el propósito fundamental es correr la ola, estamos todos de acuerdo. Pero vos tenés un recorrido de remo para entrar, eso no se valora; tenés un espumón, en Punta Rocas, de 3 metros y ahí podría valorarse las habilidades para contener la respiración; los patitos cómo los hacés, si penetrás, si no pinchás bien, si pinchás mal te arrastra la ola, te demorás… O la situación en el line up, donde se debe ejercer una resistencia en anaeróbica, o porque te están marcando, o porque el pico es errático y tenés que estar a 20, 30 metros nadando lateralmente para buscar el pico; eso no se valora. Entonces lo que se ve, objetivamente, es el individuo en la ola. Al surf le falta valorar la dimensión atlética, porque se ignoran todos los complementos en la evaluación, en el score. Vuelvo al ejemplo del fútbol: Messi la mete adentro, sí, pero es un tipo que recepciona bien, que tiene una mano en el pie y en el pecho, que driblea como los dioses, que sabe esperar, frena. Se llaman fundamentos complementarios al que después, a lo último, cuando pegó el freno o se desmarcó, la metió en el ángulo. Esa es una parte, quizá la más importante, pero una parte. Y esos fundamentos complementarios se entrenan. En el surf hoy se entrena qué es lo que hace el surfista en la ola. Si el surfing aspira a ser olímpico, creo que tendría que dársele el valor a los otros valores físicos y habilidades atléticas que contiene el surfing”.

En este sentido, recordó que Perú fue pionero en cuanto al surfing competitivo internacional: “Ya desde los años 50’, fueron innovadores en competencias de remo de corta y larga distancia. ¡Y con arbitraje en el agua! Uno en la toma y otro al terminar, con unas planillas, increíble. Ellos sí tenían un criterio más global y ecléctico y no eso de: ¿Quién vuela? ¡Gabriel Medina! Ta, fenómeno, pero no sé qué capacidad atlética tiene Gabriel Medina. Puede ser muy hábil y en ciertas rompientes podrá volar mejor y es el mejor surfista, pero, ¿y aquél que remó, que tiene mejor posición en el line up, que corrió más olas que él? Muchos docentes me preguntaban: ¿Por qué no se premia la resistencia…?

–          Quizá porque sea menos vistoso. Ocurre también que los deportes, al igual que otras cosas, están dentro de los medios, la industria del entretenimiento y el show…

Cierto, pero si el entorno mediático está predominando e influenciando en el atlético, entonces tenemos que cuestionarlo. Porque así se estaría minimizando y degradando la capacidad atlética del surfing.